Con el inicio de la temporada de esquila, la Federación de Instituciones Agropecuarias de Santa Cruz (FIAS) comparte una serie de buenas prácticas orientadas al control y la prevención de la sarna ovina, una de las principales amenazas sanitarias para la ganadería santacruceña. El objetivo es acompañar a productores, acondicionadores y contratistas de comparsa de esquila con recomendaciones concretas para proteger la majada durante esta etapa clave del año.

La desinfección de la ropa de trabajo y de las herramientas de esquila es el primer eslabón de esta cadena de cuidado. Se recomienda pulverizar hasta empapar, o directamente lavar, las prendas con Cipermetrina al 20%, en una dilución de 1 ml de producto por cada litro de agua. Esta misma desinfección debe aplicarse también a peines, prensa, mesa y demás herramientas utilizadas durante la esquila.

Una vez aplicado el producto, el segundo paso consiste en realizar un primer enjuague de prendas y calzado con agua. Luego, se debe proceder al lavado con jabón y agua caliente, a una temperatura de 60 grados, para asegurar la correcta eliminación de residuos y agentes patógenos. A continuación, corresponde un segundo enjuague, igual de minucioso que el primero, para retirar por completo el jabón utilizado. Finalmente, el proceso se completa con el secado: extender y colgar las prendas hasta que estén completamente secas antes de volver a utilizarlas.

Estas cinco medidas, aplicadas de manera sistemática, permiten reducir significativamente el riesgo de propagación de sarna ovina, cuidando no solo la salud de los animales sino también la calidad de la producción lanera y la reputación del producto santacruceño en los mercados.

Desde FIAS remarcamos que el esfuerzo de toda una temporada se protege con estos cinco pasos. Se trata de una responsabilidad compartida entre todos los eslabones de la cadena productiva, y de un cuidado colectivo que fortalece a la ganadería de Santa Cruz en su conjunto.